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viernes, 30 de septiembre de 2022

Robinson desafortunado

Corro hacia la playa . Si las olas hubieran dejado sobre la arena un pequeño barril de pólvora, aunque estuviese mojada, una navaja, algunos clavos, incluso una colección de pipas o unas simples tablas de madera, yo podría utilizar esos objetos para construir una novela. Qué hacer en cambio con estos párrafos mojados, con estas metáforas cubiertas de lapas y mejillones, con estos restos de otro triste naufragio literario.

Ana Marría Shua

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viernes, 26 de noviembre de 2021

La manzana

La flecha disparada por la ballesta precisa de Guillermo Tell parte en dos la manzana que está a punto de caer sobre la cabeza de Newton, Eva toma la mitad y le ofrece la otra a su consorte para regocijo de la serpiente. Es así como nunca llega a formularse la ley de gravedad.

Ana María Shua

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domingo, 20 de junio de 2021

La que no está

Ninguna mujer tiene tanto éxito como la que no está. Aunque todavía es joven, muchos años de práctica consciente la han perfeccionado en el sutilísimo arte de la ausencia. Los que preguntan por ella terminan por conformarse con otra cualquiera, a la que toman distraídos, tratando de imaginar que tienen entre sus brazos a la mejor, a la única, a la que no está.

Ana María Shua

domingo, 31 de enero de 2021

Sorprender

Los artistas de circo nos preguntamos con desesperación cómo sorprender a los espectadores. Ser perfectos en la tradición no basta. Intentamos, entonces, el exceso en las suertes conocidas: un salto mortal con cinco vueltas en el aire, hacer malabarismos con diez yunques y diez plumas, tragarnos un paraguas, o un poste del alumbrado, sostener una pirámide humana en la cuerda floja, entrar a una jaula con trescientos cincuenta leones y dos tigres, hacer desaparecer para siempre a los enemigos de una persona del público elegida al azar. ¿Cómo sorprender a los espectadores? En los nuevos circos, adornamos los viejos trucos con el vestuario, con la coreografía, con las luces, con la cantidad de personas en escena. A medida que envejecemos, el exceso nos cuesta demasiado y ya no somos lo bastante bellos, lo bastante elásticos, lo bastante ingeniosos para tomar parte de los nuevos circos. ¡Cómo sorprender a los malditos, a los cínicos espectadores que ya lo han visto todo? En un intento de obtener el espectáculo supremo, nos dejamos morir entre aplausos sobre la arena y no es suficiente, no es suficiente, eso lo hace cualquiera.

Ana María Shua

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viernes, 8 de enero de 2021

El tamaño importa

En 1832 llegó a México, con un circo, el primer elefante que pisó tierras aztecas. Se llamaba Mogul. Después de su muerte, su carne fue vendida a elaboradores de antojitos y su esqueleto fue exhibido como si hubiese pertenecido a un animal prehistórico. El circo tenía también un pequeño dinosaurio, no más grande que una iguana, pero no llamaba la atención más que por su habilidad para bailar habaneras. Murió en uno de los penosos viajes de pueblo en pueblo, fue enterrado al costado del camino, sin una piedra que señalara su tumba, y nada sabríamos de él si no lo hubiera soñado Monterroso.

Ana María Shua

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martes, 17 de noviembre de 2020

Mago con serrucho

Con el serrucho, el mago corta en dos la caja de donde asoman las piernas, los brazos y la cabeza de su partenaire. La cara de la mujer, sonriente al principio, se deforma en una mueca de miedo. En seguida empieza a gritar. Brota la sangre, la mujer aúlla pidiendo socorro y mueve los brazos y las piernas con aparente desesperación mientras la gente aplaude y de se ríe. Después sólo se queja débilmente y al fin se calla. En otras épocas el público era más exigente, recuerda el mago: pretendía que la mujer volviera a aparecer intacta. Ahora, en cierto modo, todo es más fácil. Excepto conseguir ayudante, claro.

Ana María Shua

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jueves, 17 de septiembre de 2020

 La poeta écuyère

Su número consiste en montar el signo y hacer piruetas acrobáticas sobre la gruesa línea que separa significado de significante. El signo, mucho menos dócil de lo que el público imagina, a veces se encabrita y la voltea de un corcovo. Entones la écuyère se lamenta de haber abandonado la gramática y el diccionario para seguir al circo. La aplauden poco.

Ana María Shua

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jueves, 27 de agosto de 2020

Los autómatas

Son hombres, mujeres y niños excelsos en el arte de fingir la vida. Imitan con tanta perfección los movimientos humanos que sólo su constante repetición los denuncia como muñecos de madera. Su dueño y creador descuella en la perfección de los detalles como el brillo de la piel, el volumen de la carne. Uno de los hombres tiene un tic; una mujer, con los ojos perdidos, esboza una semisonrisa, como respondiendo a un recuerdo, un chico resfriado se sorbe los mocos. Pero si son casi perfectos en su imitación de la vida, hay que ver  la perfección absoluta con que mueren, la gradual palidez que se apodera de sus mejillas, el abandono inanimado de su cuerpo, la sorprendente, sorprendente rapidez con que se pudre la madera.

Ana María Shua

Junk whirly gigs | 1000x1000.jpg | Whirligig, Backyard fun, Diy toys

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viernes, 31 de julio de 2020

Nudo gordiano

El carro de Gordias, rey de Frigia, estaba atado con un nudo tan complicado que nadie lo podía desatar. Según el oráculo, quien fuera capaz de deshacer ese nudo conseguiría conquistar toda Asia Menor. Sólo Alejandro Magno fue capaz de encontrar la solución: cortó el nudo con un tajo de su espada. Pero este no es el caso, amigos, les ruego que tengan un poco más de paciencia, insiste la joven contorsionista, ante los hombres que la sacaron en andas de la pista y desde hace tres días están tratando de desanudarla.

Ana María Shua

El nudo gordiano y el origen del yugo y las flechas como símbolos ...

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domingo, 28 de junio de 2020


Ágiles y portores

En todo número de acrobacia hay ágiles y portores. Los portores se llaman también bases, los ágiles se llaman también volteadores. Los portores sostienen y sujetan, los ágiles dan volteretas. Los portores ejercen fuerza de propulsión, los ágiles emprende  fases aéreas. Los porteros son las bases de las pirámides, los ágiles realizan en lo alto figuras de equilibrio. En la recepción, el portor captura, el ágil es capturado. En este momento, yo soy el portor, usted es el ágil. Éste es el único circo en el que se nos permite intercambiar papeles.

Ana María Shua

Acrogym: Las parejas femeninas

miércoles, 27 de mayo de 2020


El deseo secreto

En el fondo del corazón de cada niño, de cada madre, de todo espectador, anida el deseo secreto de ver caer al trapecista, de verlo destrozarse los huesos contra el suelo, derramada su sangre oscura sobre la arena, el deseo esencial de ver a los leones disputándose los restos del domador, golpeando la cabeza rítmicamente contra el límite de la pista y para ellos hemos inaugurado este circo, el mejor, el absoluto, el circo donde falla la base de las pirámides humanas, el tirador de los cuchillos clava los puñales (por error, siempre por error) en los pechos de su partenaire, el oso destroza con su carpa la cara del gitano y por eso, como las peores expectativas se cumplen y sólo se desea lo que no se tiene, los anhelos de los espectadores viran hacia las buenas intenciones: asqueados de calamidades y fracasos empiezan a desear que el trapecista tienda los brazos a tiempo, que el domador consiga controlar a los leones, que la écuyère logre izarse otra vez hacia la montura, y en lugar de rebosar muerte y horrores, el lugar más secreto de su corazón se llena de horrorizada bondad, de ansias de felicidad ajena, y así se van de nuestro espectáculo felices consigo mismos, orgullosos de su calidad humana, sintiéndose mejores, gente decente, personas sensibles y bien intencionadas, público generoso del más perfecto de los circos.

Ana María Shua

Pasen y vean... ¡el Circo del Sol! | El Diario Vasco

domingo, 19 de abril de 2020


Gétulos y paquidermos I

Se cuenta que los númidas del norte, los gétulos de las mesetas y los garamantas del desierto poblaban la región del Sahara. Se cuenta que los gétulos, hábiles con la jabalina, formaron parte del ejército romano como tropas auxiliares pero los garamantas no. Se cuenta que los gétulos cuidaban de los elefantes en el viaje por mar que los llevaría finalmente hasta Roma y su circo, donde se veían obligados a matarlos para deleite y diversión de casi todo el populacho y de algunos poetas, como Estacio y Marcial. Se cuenta que la travesía era larga y difícil: gétulos y paquidermos, poco habituados a viajar en barco, se mareaban. Se cuenta la patética historia de un gétulo enamorado de su elefanta que prefirió clavar la jabalina en su propio corazón antes que asesinar a su amada, cuya vida fue perdonada por la conmovida plebe.
Se cuenta el nacimiento, casi dos años después, de un elefante un poco tonto, que sin embargo aprendió en pocos meses a manejar la jabalina con la trompo. Se cuentan en Roma, como en cualquier otro lado, muchas historias disparatadas cuya comprobación es difícil o imposible.

Ana María Shua

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jueves, 19 de marzo de 2020


Belerofonte y Quimera

Una vez en cada función, en ocasiones dos veces por día, Belerofonte, montado en Pegaso, mata a Quimera.
Belerofonte es atractivo y usa prendas que dejan al descubierto sus músculos de héroe griego. La parte trasera del cuerpo de Quimera es de serpiente, el torso y las patas delanteras son de león, su incongruente cabeza de cabra despide llamas.
Belerofonte coloca un trozo de plomo en la punta de su lanza. Las llamas que despide la boca de Quimera derriten el plomo, que se cuela líquido por su garganta y la mata.
La lucha, por supuesto, es fingida. Exiliados de su lugar y su tiempo. Belerofonte y Quimera tienen muchos recuerdos en común. Una y otra vez, la bestia finge morir ante los aplausos del público tonto, que tampoco cree que Pegaso sea capaz de volar, a pesar de verlo con sus propios ojos.

Ana María Shua


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lunes, 10 de febrero de 2020

Prometeo de circo

¿Arte o entretenimiento? Si el buitre escarba hondamente con su pico en el hígado de Prometeo. ¿es arte o entretenimiento?
Es arte si es sangre verdadera el líquido que tiñe el pico del pájaro, si es sangre la que brota a borbotones y se derrama por el costado del cuerpo, si es sangre la que colorea de rojo las rocas a las que está maniatado el hombre. Pero si es una mezcla de glicerina con Ketchup, es sólo entretenimiento, puro circo. Por supuesto, hay quien opina precisamente lo contrario.
Entretanto, como a esta distancia es imposible comprobarlo, habrá que limitarse a disfrutar del espectáculo. Hay funciones todos los días.

Ana MaríaShua

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viernes, 3 de enero de 2020



Los freaks

En el número del trapecista, lo esencial es el riesgo. En el del malabarista, la habilidad. Pero al freak no le basta con ser deforme, la gente se cansa rápido de mirar. La capacidad de concentración es breve en los seres humanos, (lo saben también aquellos que pretenden sostener la atención de la gente con un cuadro, una instalación, una escultura). No hay fenómeno d circo tan interesante como para entretener al público sin necesidad de representar algún número. Por eso los freaks necesitan pergeñar una actuación en la que su deformidad destaque y supere, que incluya acción, movimiento, y un módico relato que los sostenga.
Así, la artista inglesa Elizabeth Allen, además de mostrar sus cuernos naturales, bailaba y entonaba canciones picarescas sobre el escenario. Así los famosos Johnny y Robert Ecklart, hermanos gemelos (excepto que Johnny no tenía piernas) horrorizaban a los espectadores con el truco del mago y el serrucho. El más famoso de los hombres-gusano, el Príncipe Randian, enrollaba, encendía y fumaba su cigarro en público, y no era poca proeza. Yo misma me hamaco con violencia en las palabras y escucho al lector suspirar con alivio cuando evito por milímetros, en cada envión, ser arrojada fuera del límite de veinticinco líneas que los críticos han establecido para este género.

Ana María Shua

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sábado, 7 de diciembre de 2019



Payaso perfecto

Nada tan desopilante como el fracaso ajeno. Los payasos fracasan ruidosamente en toda tarea que emprenden y el público ríe, ríe, ríe. El payaso perfecto fracasa incluso en su intento de divertir a los espectadores, que lo miran aburridos e incluso tristes. Es la culminación absoluta de su arte, pero pocos lo comprenden. Despedido del circo, nadie quiere emplearlo y camina por las calles, desalentado, menos gracioso que nunca, seguido por un grupo de jóvenes universitarios que lo consideran un espectáculo de culto.  Con el tiempo, llegará a ganarse la vida dando conferencias. Su país lo postula para el premio Grok, el Nobel de los payasos.

Ana María Shua

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jueves, 26 de septiembre de 2019


Blacamán y Koringa

El fákir cubano Blacamán con ayuda de su discípula (y luego competidora) Koringa, hipnotizaban leones y cocodrilos en el circo mexicano. Sus detractores afirman que los leones estaban drogados y los cocodrilos fingían por dinero.

Ana María Shua

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martes, 6 de agosto de 2019


El acróbata de los azotes

En la educación de un príncipe de Inglaterra cumplía un papel fundamental el Niño de los Azotes. Cuando el príncipe cometía un error o una transgresión, se propinaba al Niño de los Azotes el castigo que estaba prohibida descargar sobre la sagrada persona de Su majestad.
El famoso acróbata italiano Archange Tuccaro, autor del primer tratado sobre saltadores y volatineros (Trois dialogues, París, 1559) fue contratado para enseñar el arte acrobático al emperador Maximiliano de Austria. De acuerdo al relato de un testigo presencial, cada vez que el monarca cometía una torpeza mientras realizaba una de sus volteretas en el aire, un joven saltimbanqui caía al suelo en su lugar. A causa de la poca habilidad natural de Maximiliano para este tipo de ejercicio, los jóvenes acróbatas, con los huesos rotos, debían ser frecuentemente reemplazados.

Ana María Shua

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sábado, 1 de junio de 2019


Circo pobre

En un circo pobre cada artista tiene que cumplir varias funciones. Si nos fijamos bien, sin dejarnos engañar por el cambio de traje y maquillaje, veremos que muchos tratan de aprovechar sus habilidades en varias suertes. Por ejemplo, la equilibrista es la écuyère, los acróbatas son contorsionistas, el director del circo es el boletero y también el mago (ante el público, ante los acreedores). Algunos son más difíciles de descubrir, porque eligen papeles muy distintos entre sí, como la trapecista que hace de mono amaestrado (o al revés), los elefantes que trabajan de acomodadores, los payasos convertidos en aro de fuego. Pero la prueba más difícil es la del domador, que es también el tigre, cuando tiene que meter la cabeza adentro d su propia boca.

Ana María Shua

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sábado, 13 de abril de 2019


Ausencias

Está bien, a su artista le faltan los pies, pero con eso no es suficiente. ¿Qué sabe hacer? ¿Al menos camina con las manos? Es una suerte muy común, pero en un hombre sin pies podría sacarle provecho. Ya veo. Tampoco tiene manos. Sería interesante si pudiera hacer algún tipo de acrobacia con los muñones. ¿Ni brazos ni piernas? Bueno, eso ya vale la pena. Un hombre gusano. ¿Vio alguna vez la actuación de Príncipe Randian en la película Freaks?...Pero por lo que me dice, el torso.,. ¿Y la cabeza? Una cabeza que habla siempre impresiona, sobre todo si podemos demostrar que no es un truco. ¿Tampoco eso? Me parece cada vez más atractivo. ¿Por qué no lo trae para que lo vea? Ah, ya está aquí, comprendo.

Ana María Shua

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