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jueves, 8 de mayo de 2025

Historia fantástica

Cuenta Fray Jerónimo de Zúñiga, capellán de la prisión del Buen Socorro, en Toledo, que el 7 de junio de 1691 un marinero natural de la Indias Occidentales, de nombre Pablillo Tonctón o Tunctón, de raza negra, condenado al auto de fe por brujo y otros crímenes contra Dios, se evadió de la cárcel y de ser quemado vivo pidiendo a sus guardianes, tres días antes de marchar a la hoguera, una botella y los elementos necesarios para construir un barco en miniatura encerrado dentro del frasco. Loa guardianes, aunque el tiempo de vida que le quedaba al reo era tan breve, accedieron a sus deseos. Al cabo de los tres días el diminuto navío estaba terminado en el interior del vidrio. La mañana señalada para la ejecución del auto de fe, cuando los del Santo Oficio entraron en la celda de Pablillo Tonctón, la encontraron vacía lo mismo que la botella. Otros condenados que guardaban su turno de morir afirmaron que la noche anterior habían oído un ruido como de velas, chapoteo de remos y voces de mando.

Marco Denevi

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jueves, 1 de mayo de 2025

Monólogo de Calígula

Si yo, el primero de todos, soy lo que soy (una bazofia). ¿qué puedo esperar del resto de los romanos?

Marco Denevi

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lunes, 7 de abril de 2025

El Cid y Jimena

Se amaron después de tantas dificultades que en el lecho nupcial les pareció que amarse no valía gran cosa.

Marco Denevi

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sábado, 30 de noviembre de 2024

Sin título

-Lo sé –decía el escritor honrado-. He escrito la mitad de lo que quería escribir y publicado el doble de lo que debí publicar.

Marco Denevi

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miércoles, 1 de mayo de 2024

Tú y yo

Leímos todo cuanto había sido escrito sobre el amor. Pero cuando nos amamos descubrimos que nada había sido escrito sobre nuestro amor.

Marco Denevi

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miércoles, 4 de octubre de 2023

 El trabajo nº 13 de Hércules

Según el apócrifo Apolodoro de la Biblioteca, “Hércules se hospedó durante cincuenta días en casa de un tal Tespio, quien era padre de cincuenta hijas a todas las cuales, una por una, fue poniendo en el lecho del héroe porque quería que éste le diese nietos que heredasen su fuerza. Hércules, creyendo que eran siempre la misma, las amó a todas”. El pormenor que Apodoro ignora o pasa por alto es que las cincuenta hijas de Tespio eran vírgenes. Hércules, corto de entendederas como todos los forzudos, siempre creyó que el más arduo de sus trabajos había sido desflorar a la única hija de Tespio.

Marco Denevi

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jueves, 13 de julio de 2023

Don Quijote cuerdo

El único momento en que Sancho Panza no dudó de la cordura de don Quijote fue cuando lo nombraron (a él, Sancho) gobernador de la ínsula Barataria.

Marco Denevi

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domingo, 11 de septiembre de 2022

El Emperador de China

Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que por fin Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado del difunto emperador.

-¿Veis? –dijo- Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador.

El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase.

Marco Denevi

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jueves, 23 de diciembre de 2021

La contemporaneidad y la posteridad

En un hotel de mala muerte, calle Campagne Première, año 19872, un académico espía por el ojo de la cerradura el cuarto contiguo al suyo. Ve escandalizado, que un hombre y un jovencito están haciendo el amor. Llama a la la policía y los gendarmes se llevan presos a los dos viciosos. Entonces el académico vuelve a su habitación y, más tranquilo, prosigue escribiendo una tesis académica, erudita y laudatoria, sobre la poesía de Paul Verlaine y de Arthur Rimbaud. Mientras tanto en la comisaría, los dos viciosos, interrogados, dicen llamarse Paul Verlaine y Arthur Rimbaud, respectivamente, y ser de profesión poetas, En el bolsillo del hombre es encontrado un poema que se titula ‘Vers pour étre calomnié’.

Marco Denevi

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miércoles, 1 de septiembre de 2021

 La historia viene de lejos

El primero que lo dijo no fue Diógenes el cínico sino el cíclope Polifemo. Interrogado por Ulises sobre las razones de su misoginia, Polifemo pronunció el famoso discurso:

“Tener relaciones sexuales con una prostituta cuesta dinero y puede costarte la salud. Tenerlas con una virgen te hace correr el riesgo de que los padres te obliguen a casarte. Amar a tu propia mujer es aburrido. A la ajena, peligroso. A un hombre, repugnante. Yo me libro de todos esos inconvenientes gracias a mi mano derecha” Y añadió: “Te aclaro, por las dudas, que la mano derecha no practica el adulterio”.

Ulises bromeó: “¿Y tu mano izquierda?” Polifemo bajó la voz: “No lo repitas, pero soy bígamo”. Las carcajadas del risueño Ulises interrumpieron la siesta de los dioses.

Marco Denevi

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viernes, 10 de julio de 2020


Dulcinea del Toboso

Vivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchuelo y de Francisca Nogales. Como hubiese leído novelas de caballería, porque era muy alfabeta, acabó perdiendo la razón. Se hacía llamar Dulcinea del Toboso, mandaba que en su presencia las gentes se arrodillasen y le besaran la mano, se creía joven y hermosa, pero tenía treinta años y pozos de viruelas en la cara. Se inventó un galán a quien le dio el nombre de don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote había partido hacia lejanos reinos en busca de lances y aventuras, al modo de Amadís de Gaula y de Tirante el Blanco, para hacer méritos antes de casarse con ella, Se pasaba todo el día asomada a la ventana aguardando el regreso de su enamorado. Un hidalgo de los alrededores, un tal Alonso Quijano, que a pesar de las viruelas, estaba prendado de Aldonza, ideó hacerse pasar por don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en su rocín y salió a los caminos a repetir las hazañas del imaginario don Quijote, confiando en su ardid, fue el Toboso y se presentó delante de Dulcinea. Aldonza Lorenzo había muerto de tercianas.

Marco Denevi

Postal: don quijote. dulcinea del toboso. ed. palomeque, madrid ...

martes, 2 de junio de 2020


Cuento policial

Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven , armado de ganzúa y de una linterna sorda, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer despertó, empezó a gritar y el joven se vio en la imperiosa necesidad de matarla. Huyó sin haber podido robar ni un alfiler, pero con el consuelo de que la policía no descubriría al autor del crimen.  A la mañana siguiente, al entrar en la tienda, la policía lo detuvo. Azorado por la increíble sagacidad policial, confesó todo. Después se  enteraría de que la mujer llevaba un diario  íntimo en el que había escrito que el joven vendedor de la tienda de la esquina, buen mozo y de ojos verdes, era su amante y que esa noche la visitaría.

Marco Denevi

PROPUESTAS DE ENSEÑANZA - ESCUELAS FARO -

lunes, 11 de mayo de 2020


Cuento de horror

La señora Smithson de Londres (estas historias siempre ocurren entre ingleses) resolvió matar a su marido, no por nada sino porque estaba harta de él después de cincuenta años de matrimonio. Se lo dijo:
-Thadeus, voy a matarte.
-Bromeas, Euphemia –se rio el infeliz.
-¿Cuándo he bromeado yo?
-Nunca, es verdad.
-¿Por qué habría de bromear ahora y justamente en un asunto tan serio?
-¿Y cómo me matarás? –siguió riendo Thadeus Smithson.
-Todavía no lo sé. Quizá poniéndote todos los días una pequeña dosis de arsénico en la comida. Quizá aflojando alguna pieza en el motor del automóvil. O te haré rodar por la escalera, aprovecharé cuando estés dormido para aplastarte el cráneo con un candelabro de palta, conectaré a la bañera un cable de electricidad. Ya veremos.
El señor Smithson comprendió que su mujer no bromeaba. Perdió el sueño y el apetito. Enfermó del corazón, del sistema nervioso y de la cabeza. Seis meses después falleció. Euphemia Smithson, que era una mujer piadosa, le agradeció a Dios haberla liberado de ser una asesina.

Marco Denevi

Cuento de horror de Marco Denevi |

domingo, 29 de marzo de 2020


Crueldad de Cervantes

En el primer párrafo del quijote dice Cervantes que el hidalgo vivía con un ama, una sobrina y un mozo de campo y plaza. A lo largo de toda la novela este mozo espera que Cervantes vuelva a hablar de él. Pero al cabo de dos partes, ciento veintitrés capítulos y más de mil páginas, la novela concluye y del mozo de campo y plaza Cervantes no agrega ni una palabra más.

Marco Denevi

Cuatro microrrelatos de Marco Denevi sobre Cervantes

lunes, 13 de enero de 2020


Catequesis

-El hombre –enseñó el maestro- es un ser débil.
-Ser débil –propagó el apóstol- es ser un cómplice.
-Ser cómplice –sentenció el Gran Inquisidor- es ser un criminal.

Marco Denevi


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sábado, 14 de septiembre de 2019


Epidemia de Dulcineas del Toboso

El peligro está en que más tarde o más temprano, la noticia llegue al Toboso.
Llegará convertida en fantástica historia de un joven apuesto y rico que, perdidamente enamorado de una dama tobosina, ha tenido la ocurrencia (para algunos, la locura) de hacerse caballero andante. Las versiones orales y disimiles, dirán que don Quijote se ha prendado de la dama sin haberla visto sino una sola vez y desde lejos. Y que, ignorando cómo se llama, le ha dado el nombre de Dulcinea. También dirán que en cualquier momento vendrá al Toboso a pedir la mano de Dulcinea. Entonces las mujeres del Toboso adoptan un aire lánguido, ademanes de princesa, expresiones soñadoras, posturas hieráticas. Se les da por leer poemas de un romanticismo exacerbado. Si llaman a la puerta sufren un soponcio. Andan todo el santo día vestidas de lo mejor. Bordan ajuares infinitos. Algunas aprenden a cantar y a tocar el piano. Y todas, hasta las más feas, se miran en el espejo y hacen caras. No quieren casarse. Rechazan ventajosas propuestas de matrimonio, frunciendo la boca y mirando lejos, le dicen al candidato: “Disculpe, estoy comprometida con otro”. Si sus padres les preguntan a qué se debe esa actitud, responden: “No pretenderán que me case con un cualquiera”. Y añaden: “Felizmente no todos los hombres son iguales”. Cuando alguien narra en su presencia la última aventura de don Quijote, tienen crisis histéricas de hilaridad o de llanto. Ese día no comen y esa noche no duermen. Pero el tiempo pasa, don Quijote no aparece y las mujeres del Toboso han empezado a envejecer. Sin embargo, siguen bordando al extremo de leer el libro de Cervantes y juzgarlo un libelo difamatorio.

Marco Denevi

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domingo, 23 de junio de 2019


Génesis, 2

Imaginad que un día estalla una bomba atómica. Los hombres y las ciudades desaparecen. Toda la tierra es como un basto desierto calcinado. Pero imaginad también que en cierta región sobreviva un niño, hijo de un jerarca de la civilización recién extinguida. El niño se alimenta de raíces y duerme en una caverna. Durante mucho tiempo, aturdido por el horror de la catástrofe, sólo sabe llorar y clamar por su padre. Después sus recuerdos se oscurecen, se disgregan, se vuelven arbitrarios y cambiantes como un sueño. Su terror se transforma en algo vago. A ratos recuerda, con indecible nostalgia, el mundo ordenado y abrigado donde su padre le sonreía o le amonestaba, o ascendía (en una nave espacial) envuelto en fuego y en estrépito hasta perderse entre las nubes. Entonces loco de soledad, cae de rodillas e improvisa una oración, un cántico de lamento. Entre tanto la tierra reverdece: de nuevo brota la vegetación, las plantas se cubren de flores, los árboles se cargan de frutos. El niño, convertido en muchacho, comienza a explorar la comarca. Un día ve un ave. Otro día ve un lobo. Otro día, inesperadamente, se halla frente a una joven de su edad que, lo mismo que él, ha sobrevivido a los estragos de la guerra nuclear. Se miran, se toman de la mano: ya están a salvo de la soledad. Balbucean sus respectivos idiomas, con cuyos restos forman un nuevo idioma. Se llaman a sí mismos, Hombre y Mujer. Tienen hijos. Varios miles de años más tarde una religión se habrá propagado entre los descendientes de ese Hombre y de esa Mujer, con el padre del Hombre como Dios y el recuerdo de la civilización anterior a la guerra como un Paraíso perdido.

Marco Denevi

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domingo, 15 de julio de 2018


La bella durmiente del bosque y el príncipe

La Bella Durmiente cierra los ojos pero no duerme. Está esperando al príncipe. Y, cuando lo oye acercarse, simula un sueño todavía más profundo. Nadie se lo ha dicho, pero ella  lo sabe. Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.

Marco Denevi

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martes, 27 de marzo de 2018



La mujer ideal no existe

Sancho Panza repitió, palabra por palabra, la descripción que el difunto don Quijote la había dicho a Dulcinea. Verde de envidia, Dulcinea mascullo:
-Conozco a todas las mujeres del Toboso. Y le puede asegurar que no hay ninguna que se parezca ni remotamente a esa que usted dice.

Marco Denevi

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jueves, 2 de noviembre de 2017

Los ardides de la impotencia

Quizá Dulcinea exista, pero don Quijote hace creer a Sancho lo contrario porque es incapaz de amar a una mujer de carne y hueso.


Marco Denevi

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