domingo, 25 de octubre de 2026

 Kalenda maya

En larguísimos túneles sombríos duermen las niñas alineadas como botellas de champaña. Los maléficos ángeles del sueño las repasan en silencio. Golosos catadores, prueban una por una las almas en agraz, les ponen sus gotas de alcohol o de acíbar, sus granos de azúcar. Así se van yendo por su lado las brutas, las damisecas y las dulces, un día todas burbujeantes y núbiles. A las más exaltadas les aseguran un tapón de corcho con alambres, para sorprender a los ingenuos la noche del balazo.

Viene luego la promiscuidad de los brindis, conforme van saliendo las cosechas al mercado. Hay que compartir el amor, porque es una fermentación morbosa, se sube pronto a la cabeza, y nadie puede consumir una mujer entera. ¡Kalenda maya! La fiesta continúa, mientras ruedan por el suelo las botellas vacías.

Sí, la fiesta continúa en la superficie. Pero allá, en las profundidades del sótano, sueñan las niñas con funestas alegorías, preparadas con espíritus malignos.

Silenciosos entrenadores las ejercitan con sabios masajes, las inician en equivocados juegos. Pero sobe todo, les oprimen el pecho hasta asfixiarlas, para que puedan soportar el peso de los hombres y siga la comedia, la pesadilla del cisne tenebroso.

Imagen: https://www.blogger.com/blog/post/edit


Juan José Arreloa