miércoles, 12 de abril de 2023

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En los cabarets de la ciudad de los robots, los clientes beben aceite enriquecido, se conectan a las redes eléctricas de los voltajes exóticos y escuchan a los músicos y cantantes. Hay desde androides en formación operística hasta arañas rupestres que tocan cuatro guitarras a la vez. Y los repertorios también son muy variados: piezas de Kraftwerk y otros clásicos se alternan on los cantantes actuales. Pero el  más curioso de todos estos artistas es Benito Punzón, quien cada noche aparece en el escenario, impecablemente vestido, y no utiliza ningún instrumento, ni siquiera su altavoz integrado. En cambio, zumba como planta eléctrica, martilla como antigua caja registradora, incluso imita el rascar de la piedra en las minas profundas: todos esos sonidos que para los robots son signos del pasado más remoto, de antes de la existencia del primer cerebro electrónico. La mayoría nunca los ha escuchado en otra parte, pero todos se conmueven: alguno tiembla, otro arroja chispas que son como lágrimas.

Alberto Chimal

Imagen:https://www.blogger.com/

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